23 de agosto de 2017

Axel G. Cruz:

Hace exactamente un mes emprendiste el viaje más importante de todos. No tuviste miedo alguno al momento de partir. Es más, me atrevería a decir que ni titubeaste, tal y como eras tú, te tiraste de pecho, y sin mirar atrás. Este mes paso en un abrir y cerrar de ojos, pero sé que tu seguirás presente en nuestras vidas. Te manifestarás de acuerdo a como Dios te permita.

Hay momentos en los que pienso que soy un ser de otra “dimensión” o “galaxia”, alguien “rara” o “extraña”. ¿Por qué pienso eso? Sencillo. Todos están tristes, afligidos, sentidos, con un malestar incómodo, etc. Yo estoy feliz. Me dirán loca, pero… Vuelvo y repito: yo estoy feliz. Tu mi niño estás en un lugar envidiable, debes de estar aún más feliz de lo que yo puedo encontrarme hoy. En el cielo no hay preocupaciones, dolores, sufrimientos, angustias, malos ratos, necesidades, carencias, miedos, etc. Así que no hay razón para estar triste por tu partida.

¿Qué si te extraño? No hay palabra perfecta para describir ese sentir. ¿Qué si pienso en ti todos los días? Demasiado. Pero cada vez que surge alguna duda en mi mente o corazón tengo la satisfacción de soñar contigo en las noches (y puedo decir que en esos sueños Dios contesta mis dudas), o simplemente veo ese resplandor pasar por mi lado y siento una paz indescriptible (y no miento). Siempre estás ahí.

Te amé, te amo y te amaré hasta el día en que me toque partir a ese lugar maravilloso donde ya estás tú.

By: Widalys Quintana 🖤

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar